miércoles, 8 de marzo de 2017

Hoy el post lo hace Teodoro Boot: Las tribulaciones del señor Schmid



Entre la nada y la imposibilidad

Las tribulaciones del señor Schmid





Teodoro Boot

El Triunvirato de la CGT convocó a un acto que no sería acto, porque un acto requiere de un lugar central, y, por definición, un lugar central no puede estar a un costado. Y a una marcha que no podía ser marcha: cuando se marcha se lo hace desde un lugar hacia otro, y no a la bartola. Los diferentes puntos de concentración, el inusitado número de manifestantes no organizados, que parecían brotar de bajo tierra,  y el errático deambular de las columnas hacia un lugar imposible, elegido y erigido con esmero para reducir la importancia del acto/marcha/puesta en escena (táchese lo que no corresponda) e impedir el paso hacia la Plaza de Mayo, espacio de protesta por excelencia inscrito en el ADN de los argentinos, no podía terminar bien.

Las dificultades propiciadas por los propios organizadores y el insólito adelantamiento de los horarios prefijados, la precipitación de los discursos –como pa´zafar, diríase en el barrio–, lejos de mitigar acentuaron el descontento de una multitud pocas veces vista. El triunvirato, que pretendía un acto acotado, numeroso, ma non troppo, como para, a falta de mejores iniciativas, cumplir con un rito y meter un poquito de bulla, se encontró con una amarga realidad: debía satisfacer con las manos vacías la exigencia de una multitud cada vez más furiosa con el gobierno, frustrada por la imposibilidad de defenderse, inerme y decepcionada por la parálisis de sus dirigentes. Porque todo lo que el triunvirato tenía para ofrecer y finalmente ofreció fue lo que ya el congreso de agosto de 2016 había resuelto: un paro general cuya fecha de realización sería resuelta por el secretariado cegetista. Convocar un acto para decir lo mismo seis después es de un grado de estupidez difícil de concebir.

Veterano dirigente del sindicalismo combativo, Juan Carlos Schmid lo sabe: el triunvirato de la CGT se acaba de suicidar. Víctima de sus contradicciones, sí, pero también de sus vacilaciones, confusión, falta de sensibilidad y equivocada lectura de la realidad.

Que el triunvirato tiene contradicciones no está en discusión: de no tenerlas, no sería un triunvirato. Y tampoco está en discusión que la suma de esos tres sectores ya no aspira a expresar a todo el movimiento obrero sino que a estas alturas no representa ni siquiera a una porción significativa de los gremios nucleados en la CGT.

El Triunvirato ha ido “evolucionando” de alianza circunstancial para conseguir una necesaria (aunque limitada) unidad sindical, a ser una patética suma de tres imposibilidades.

Cualquier sindicalista sabe que toda negociación empieza con un cross a la mandíbula o mejor, y si es posible, con una patada en los huevos. De otro modo, ¿por qué una patronal, un gobierno, un poder económico, aceptaría sentarse a negociar?

Sin embargo, avezados dirigentes –al menos uno, de gran trayectoria, como Juan Carlos Schmid– se ubican ante esa hipotética negociación con la cabeza gacha y la gorra en las manos.

No se trata aquí de que el triunvirato abreve en una de las dos tradicionales tendencias del movimiento obrero, la que evita confrontar y pretende, mediante el dialoguismo y la participación, obtener algunas ventajas y mejoras, ya para la clase, ya para los gremios, ya para los dirigentes. Es algo peor, excepto, tal vez, en el caso de Carlos Acuña, adscrito al siempre rumboso barrionuevismo que ya hace mucho ha convertido la actividad gremial un lucrativo emprendimiento comercial.

El problema de Héctor Dáer es la vacilación, fruto de un dilema que no acierta a resolver: su doble pertenencia. Por un lado, a un movimiento obrero que, para sobrevivir, necesita confrontar con un gobierno cuyo principal propósito es quebrar al sindicalismo y llevar la baja de salarios y la flexibilidad laboral a las peores épocas de la revolución industrial, cuando los activistas gremiales eran ejecutados por reclamar las 8 horas de trabajo. Por otro lado, su pertenencia al Frente Renovador, que de buenas a primera se ha encontrado con el peor de los escenarios: la desaparición de un espacio político intermedio entre el oficialismo y la oposición peronista, crecientemente expresada por Cristina Fernández debido a una de las cualidades que adornaban al General: una capacidad de convocatoria electoral superior a la de cualquier otro de sus eventuales competidores internos y aun superior a la de todos ellos juntos. Para mayor angustia del massismo y tal como le ocurría a Perón, el tiempo corre a favor de Cristina Fernández por eso de que “después de mí vendrán los que bueno me harán”. Ni aun con la ayuda de sus colaboradores inmediatos es probable que Cristina reduzca su piso electoral y, gracias a las barrabasadas del macrismo, es posible que se reduzca su imagen negativa.

Este es un escenario muy difícil para Sergio Massa, pero Héctor Dáer conserva una aceptable capacidad de maniobra. Al igual que gran parte de los integrantes del Frente Renovador y aun que los réprobos del Bloque Justicialista de Diputados, tiene en sus manos el regreso al redil si acaso fracasaran los esfuerzos de Massa por convertirse en alternativa. Siempre y cuando lo haga a tiempo.

El timming, condición de la política en cualquiera de sus manifestaciones, nace del instinto y la sensibilidad. Ese instinto y esa sensibilidad que, al menos en el transcurso de un acto, en el que para agravar las cosas, incurrió en un notorio lapsus, Daer mostró no tener.

Pero el dirigente de Sanidad aun conserva alguna carta en el mazo.

Distinto es el caso de Juan Carlos Schmid, que parece haber perdido el rumbo y se reveló incapaz de captar la situación al vuelo y darla vuelta mediante un golpe de audacia. ¿Alguien duda de que, de estar en su lugar, Hugo Moyano o Saúl Ubaldini hubieran improvisado una fecha de paro para anunciar a la multitud? Total, siempre hay tiempo de rever una medida inconsulta o de sacarle el mayor provecho.

El triunvirato, y en particular Juan Carlos Schmid, desaprovecharon una oportunidad que se les ofrecía en bandeja, la de plantarse frente al gobierno con el que aspiran a negociar y acordar, encaramados en una rugiente multitud.
¿Por qué? ¿Qué pasa al señor Schmid?

Es difícil creer que un dirigente de su capacidad e historia piense realmente que es posible algún acuerdo con un gobierno de la catadura del de Mauricio Macri. Hay que ser tonto, o lo suficientemente venal o estar moral y espiritualmente quebrado para creer en semejante posibilidad. Schmid, tanto como su mentor Hugo Moyano y los vástagos de este, saben perfectamente que tienen tantas chances de alterar por las buenas el rumbo de este gobierno como de llegar a la Luna en bicicleta, pero todos, en especial el señor Schmid, se encuentran atrapados en un dilema aun más irresoluble que el Héctor Daer: todo lo que Juan Carlos Schmid y los Moyano hacen y dejan de hacer está signado por el temor a beneficiar las posibilidades de Cristina Fernández.

Como se ha dicho más arriba, el señor Schmid ha coleccionado un auténtico memorial de agravios, y muy probablemente su odio a Cristina Fernández en particular y al autodenominado “kirchnerismo” en general, esté justificado. Pero cuando son el rencor, el resentimiento y el ánimo de venganza, y no el interés de los representados y nuestra propia concepción del mundo, los que guían nuestros actos, el resultado no sólo es la confusión, la pérdida del sentido de la realidad y la derrota sino también el encanallecimiento, de decadencia y la decrepitud moral.
Le guste o no, el señor Schmid y tantos dirigentes y activistas justa o injustamente resentidos, deberían entender que Cristina Fernández es un “dato” insoslayable de la realidad. Transitar política o gremialmente los años que se avecinan ignorando a Cristina Fernández o cuidándose más que nada de no favorecerla, es equivalente a pretender cruzar la cordillera de los Andes munido de una escafandra y patas de rana.

Tal vez una consulta a tiempo con un psicólogo sea lo más recomendable.



lunes, 6 de marzo de 2017

Randazzo sale al ruedo




Una de las mayores incógnitas de la política bonaerense, que es casi sinónimo de la política nacional, pareciera que se despeja en un momento crucial en esta nota de Julio Blanck a la que Clarín le dedicó el título principal del domingo. Cuando quiere jugar en política el GDA no suele ser muy sutil y este virtual lanzamiento en el diario del grupo ya ha sido cuestionado por kirchneristas que califican a la movida como una "operación" del grupo.  Pero si así lo fuera, como toda buena operación debe tener algo o bastante de hechos reales atrás.

"Desde Europa, antes de tomar el vuelo de regreso que el viernes lo depositó en Buenos Aires Florencio Randazzo confirmó que se decidió a jugar en la interna peronista de la Provincia. Lo hará enfrentando a Cristina o a quien Cristina elija como candidato a senador para la elección de octubre. La confirmación la tuvo el sindicalista Sergio Sasia, jefe de la Unión Ferroviaria, quien llamó a Randazzo el miércoles pasado para felicitarlo por su cumpleaños." 

Ya se venía insinuando esta movida en las pintadas que habían aparecido en La Plata, Avellaneda y Chivilcoy con su nombre acompañado de la palabra "senador" en lugar del clásico de poner el año, lo que vendría a reafirmar su eventual voluntad de competir por la categoría mayor con Cristina Fernandez que viene liderando todas las encuestas de intención de voto a pesar de no haberse definido aún la ex presidenta si va a dar ese paso. Esas encuestas lo muestran a Randazzo muy por debajo de Cristina, claro que hasta ahora el chivilcoyense no había dado muchas señales de vida política en todo este tiempo macrista. Veremos si ahora la aguja comienza a moverse.


Y Randazzo que dice? Hasta ahora los que vienen hablando son otros, tal vez para que su palabra llegue cuando las expectativas ya estén instaladas. Pero el mismo día de ayer en que se publica la nota de la que hablamos más arriba, Randazzo fue a la estación de trenes de City Bell cerca de donde vivedonde se realizaba el viaje de prueba del ramal del FCGR hasta esa localidad en el avance de la obra de electrificación que lo llevará hasta La Plata. Allí se lo vio sonriente y posando para quienes le pidieron una foto como cuenta aca el amigo Pablo Ibañez.


Terminará esto en una gran PASO en agosto entre Randazzo y Cristina?  Dependerá de varias variables, sobre todo de lo que Florencio pueda armar de aca a junio en donde se tienen que presentar las listas. En su incipiente armado aparece Julián Dominguez que viene juntándose con gente del interior de la PBA como hace unos días en Mar del Plata en un encuentro con dirigentes de la 5ta y 6ta sección electoral, el Movimiento Evita que por las declaraciones de sus principales dirigentes como el Chino Navarro que parecen dispuestos a jubilar a Cristina a pesar de ser la dirigente peronista que más mide en la provincia y los intendentes del grupo Esmeralda como Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta y Martín Insaurralde que por el momento seguramente serán prudentes respecto de su adhesión a una eventual candidatura de Florencio, pero hasta no hace mucho decían que venían esperando una definición de Randazzo.  Por el frente territorial parce más probable que los que se definan más rápidamente en este sentido sean los dirigentes "sin tierra" y por el lado sindical Randazzo está ligado más a los gremios vinculados al transporte como los ferroviarios.

A pesar de todo esto, no puede descartarse del todo la posibilidad de un acuerdo entre Randazzo y Cristina para confluir en una lista de unidad "con todos", es decir con Cristina, Randazzo y Scioli en la misma boleta. Hasta se habla de que hubo una conversación entre Randazzo y Cristina en este sentido (o quizás la conversación habría sido con Máximo que es el que se anda ocupando de estos temas) en la que el ex ministro se habría mostrado contrario a compartir una lista con Daniel y allí parece que quedó todo por ahora.

Y no están del todo aun cerradas las heridas que quedaron de la última interna bonaerense entre Julián y Anibal. No son pocos los dirigentes que no quieren ni oir hablar de internas luego de esa experiencia, pero planteada la disputa no sabemos de que otra forma puede resolverse. Existe además un sustrato en donde esta propuesta randazzista puede crecer, aquellos dirigentes y espacios que aspiran a que las candidaturas se decidan sin que nadie empuñe la lapicera para definirlas, es decir, que no la empuñe Cristina.

Toda una incógnita es como se llevará adelante esta disputa si tiene lugar. Coincidimos con Nestornautas aca: la discusiön debe llevarse adelante con los argumentos de la política, sin perder de vista que una vez contados los votos el que estaba enfrente debe terminar al lado para dar la pelea al gobierno nacional.

Una interna que puede comerse todo el espacio político de la PBA quedando muy poco para espacios como el de Sergio Massa que hasta ahora viene mostrando como atractivo principal un acuerdo con Margarita Stolbizer y Libres del Sur, algo que no seduciría mucho al peronista bonaerense.

Se abre la interna peronista bonaerense, existe otra?





miércoles, 15 de febrero de 2017

Sorpresa en el foro



Se larga la campaña de las legislativas 2017 y Cambiemos juntó a su tropa de intendentes en Vicente López para comenzar a trazar la linea política que llevarán adelante en la campaña.



La reunión fue presidida por Mauricio Macri y por supuesto estaba María Eugenia Vidal y el intendente local y presidente del Foro de Intendentes de Cambiemos, Jorge Macri.  Aca en La Tecla pueden leer una crónica del encuentro y aca en LPO un resumen del análisis del escenario político por parte consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Pero lo más notable es el discurso de cierre del presidente Mauricio Macri a un auditorio que seguramente esperaba un mensaje completamente distinto.




"No nos pidan nada"




sábado, 10 de diciembre de 2016

Una noche con Máximo en la MAK





Atrás había quedado la incertidumbre de si el invitado iba finalmente a concurrir a la cena de fin de año de la MAK. Ya estabamos ahi y Rinconete me dice: "empecemos con la crónica de la rosca hasta que llegue. Viene con otros compañeros: Mayra, Cabandié y Wado", compañeros a los que les abriría el juego en una charla directa con los que habían ido a escucharlo.

Luego de la introducción de Rinconete, Máximo  habla con solvencia de todos los temas: la convergencia en Diputados por el tema de ganancias, la relación de Macri con los gobernadores, la posible confluencia de los que se oponen al macrismo y la situación política en general.  No es un desconocido para nadie, pero ahi mano a mano uno se sorprende de su capacidad de comunicar y de como lo hace.  Suena franco y su discurso está muy lejos de aquellos que solamente hablan "para adentro" sino que busca interpelar al que está circunstancialmente afuera, aún ante un auditorio adicto como ese.  Se lo ve estudioso, compenetrado con la tarea legislativa.

Les debo la transcripción de textuales, hubo muchos para rescatar pero se me han ido yendo. Me queda en la memoria este diálogo franco, abierto que no eludió responder ninguna pregunta sin hacer nombres propios cuando alguno se los mencionaba.

Nos fuimos todos contentos y no es poca cosa.









miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cristina y los jóvenes universitarios en La Plata





Entro en el Club Atenas cerca de las cinco de la tarde y el aire hierve  con los cantos de los pibes que lograron ganar la conducción de la FULP con el Frente Patriótico Milagro Sala que integra pero no hegemoniza el peronismo   luego de tanto tiempo.  Me llevan los compañeros hasta un pedazo de la tribuna en donde se mezclan algunos dirigentes que han sido y algunos que son como Mario Secco  que estaba feliz con la ovación que recibió al ser nombrado por el locutor.  Todos unidos por una alegría que se respiraba en este acto multitudinario.

Hablan los pibes que además de disfrutar el festejo sienten que el triunfo les trae además una gran responsabilidad al frente de la Federación pero cuentan con el apoyo de una vieja militante de la histórica FAEP.  Uno la ve y parece revivir sus  días de militancia universitaria en La Plata. Está feliz y les agradece esta oportunidad de compartir este triunfo. Y el lugar está asociado para siempre con la historia del peronismo.  Cristina recuerda la proclamación en el 72 de la formula Cámpora Solano Lima en ese mismo palco y el acto en el que Néstor demoró 10 minutos parado en el atril antes de empezar porque quería escuchar los cantos de la gente para luego dar un discurso memorable que todos los que estuvimos ahi no olvidaremos jamás.

Pero no todo es memoria y recuerdo de otros encuentros. La palabra más nombrada fue futuro, encarnada en esta nueva generación que toma las banderas de siempre. Un acto fundamentalmente joven que celebra y reivindica la diversidad en la construcción política, que le da el marco a las palabras de una Cristina renovada que pide que esa diversidad sea el eje de una nueva construcción de mayorías.

Hacia allá vamos.








martes, 23 de agosto de 2016

Hot el post lo hace Teodoro Boot: Acción mutante



Acción mutante

Teodoro Boot



De acuerdo a lo ocurrido durante estos últimos días se puede asegurar que el macrismo es una asociación bendecida por la buena fortuna y a la vez que su ya demostrada compulsión a reiterar errores lo llevará a las puertas de una debacle prematura. Hasta el momento, los diferentes amparos judiciales, la Cámara Federal de La Plata y la Corte Suprema le han dado un período de sobrevida al intento de suicidio en el que, de todos modos, insiste.


Una devaluación y volvemos

Se dirá que hay una lógica detrás de la o las simultáneas y contradictoras políticas económicas de Cambiemos, pero también la hay en cualquier intento suicida.

La primera de las medidas, forzada por su propio accionar durante la transición, fue la devaluación, maquillada como “eliminación del cepo”.

Supuestamente, la devaluación ponía las cosas en su sitio, devolviendo rentabilidad al sector exportador argentino: con un dólar bastante planchado y una inflación que orillaba el 20 % anual, los precios de la producción argentina perdían competitividad a nivel internacional.

Dicho así, suena muy bien, a no ser que tomemos en cuenta que sigue existiendo una prolongada crisis económica internacional gracias a la cual cae la capacidad y posibilidades adquisitivas de los países afectados, a la vez que aumentan sus stocks exportables. Focalizada en el mercado interno, la producción argentina conseguía sobrellevar sin graves consecuencias los efectos de esa crisis y su “falta de competitividad” se veía compensada con una política de subsidios directos e indirectos destinados a reducir los costos de producción y a aumentar la demanda. A la vez, los distintos y para muchos “desleales” mecanismos ideados para desalentar las importaciones resguardaban a nuestra industria de la competencia con productos introducidos a igualmente desleales precios de dumping.

En este marco, la devaluación, en sí misma, no podía suponer ninguna ventaja para la mayor parte de la producción industrial: la pretendida reducción del precio en dólares de los productos locales no garantizaba, de por sí, un incremento en las ventas. Es de cajón: ¿cómo mediante la simple reducción de precios pueden aumentarse las ventas en un mercado internacional deprimido y a la vez saturado de productos subsidiados? Y aun de registrarse un incremento en las ventas, este sería demasiado leve como para compensar el aumento (vía devaluación) de los costos de insumos y bienes de capital.

En suma, la devaluación favoreció a una parte del sector primario de la economía y, ya más relativamente, a un pequeño grupo de industrias ligadas al comercio internacional.

Y cuando decimos a una parte del sector primario nos referimos a la producción de cereales y oleaginosas, que cuentan con un mercado globalizado y, por ahora, de altos precios. Pero no es esa la situación de la mayor parte de la producción agropecuaria: el “campo” no son sólo los Etchevehere, los Buryailes ni los De Angelis, sino los productores de frutas y verduras de Río Negro, los tamberos, los citricultores, los quinteros, los criadores de aves y cerdos y, en cualquier momento, en la misma situación, lo estarán también los ganaderos. Ninguno de esos sectores fue beneficiado con la devaluación, en gran parte por el modo en que fue llevada a cabo.

Si dejamos de lado al sector financiero y a los grupos especulativos, agraciados con la libre disponibilidad de divisas, que son quienes se han hecho con el poder en diciembre último, los únicos beneficiados fueron los grandes a productores de cereales y oleaginosas y, más que ningún otro, las trasnacionales exportadoras.



De primero inferior

No es ninguna novedad que nuestro país más exporta aquello que más consume y que, tratándose de alimentos, resulta de primera necesidad. De ahí que sea indispensable separar los precios internos de los internacionales, a no ser que se pretenda equilibrar los salarios de los trabajadores argentinos con los de sus colegas franceses y alemanes, lo que, al parecer, estaría algo alejado de las teorías económicas en boga.

Ese, el separar precios internos de precios internacionales, es el principal propósito de las retenciones, medida extrañamente olvidada por Remes Lenicov al momento de la salida de la convertibilidad, “error” enmendado por Roberto Lavagna, todavía en tiempos del gobierno de Eduardo Duhalde.

El segundo propósito sería recaudatorio y, según se implemente, redistributivo. Mediante las retenciones a las exportaciones agropecuarias, el Estado se apropiaría de parte de la renta diferencial que obtiene la región pampeana –que en general suele ser incrementada mediante políticas cambiarias y de subsidios–, con el fin de destinarla al desarrollo de una industria que, debido al escaso tamaño del mercado interno y, más que nada, al subdesarrollo tecnológico, necesita auxilio y protección para crecer.

La necesidad estatal de utilizar las retenciones para recuperar parte de la renta diferencial se debe, básicamente, en la privatización y extranjerización tanto del comercio exterior, como del manejo de los puertos, transportes y compañías de seguro. Hoy por hoy el Estado (y por su intermedio, el conjunto de la sociedad) carece de otros modos de recibir esa porción de los beneficios extraordinarios obtenidos por el sector, debidos a las bondades de la naturaleza pero también a sacrificios realizados por el conjunto social.

A la vez, con la expansión de la “frontera agropecuaria”, son productoras de granos y oleaginosas (en numerosas ocasiones, a expensas de otras producciones o cargándose el bosque natural) áreas que carecen de la renta extraordinaria de la región pampeana, por lo que resulta absurdo y contraproducente que reciban el mismo tratamiento. Por otra parte, el mercado mundial de granos no suele ser muy estable y está sujeto a vaivenes sobre los que el productor, aun el más grande de ellos, no puede incidir de ninguna manera, por lo que también debe estar protegido (lo que igualmente significa regulado) por el Estado. Así, tras el crack mundial de 1929, por intermedio de Federico Pinedo el gobierno conservador de Agustín P. Justo ideó las “juntas reguladoras” (de carnes, de granos, del algodón, del vino, etc) que buscaban sostener el precio de esos productos y abrir mercados externos. Una década después, por intermedio de Miguel Miranda, el gobierno de Edelmiro J. Farell y Juan D. Perón, perfeccionó la medida al crear el IAPI (Instituto Argentino de Promoción e Intercambio) que, si en sus primeros cuatro años de vida se apropió de parte de las ganancias agrícolas, en los restantes sostuvo al sector, jaqueado por la sequía, la caída de los precios internacionales y el boicot explícito de Estados Unidos.

El proceso de destrucción de la estructura estatal iniciado en noviembre de 1955 que culminó durante los 90, privó a la sociedad de numerosos instrumentos recaudatorios, regulatorios y redistributivos que, en el caso puntual que nos ocupa, obligó a la imposición de retenciones. Pero como a la vez el sector agrícola requiere de incentivos y, más que nada, de precios sostén, un medio, aunque bastante deficiente, para ello sería el de dar a esas retenciones un carácter móvil.

Vale aclarar que no fue esa la intención de la resolución 125 que, no obstante las modificaciones y mejoras introducidas por la Cámara de Diputados, no hacía más que incrementar el poder de los exportadores por sobre los beneficios de los productores. A la vez, el voto “no positivo” no supuso ventaja alguna para nadie –excepto los exportadores, claro–, pero cabe presumir que libró al gobierno de CFK de las previsibles consecuencias de una de las tres grandes campañas suicidas a las que se abocó con fruición.

Si se permite la digresión, cuando se llega a ciertos límites en la utilización para fines populares de las instituciones y los instrumentos creados para garantizar la perpetuación de los intereses de las elites, lo primero es no obcecarse en intentar forzarlos; lo segundo, entender que ha llegado el momento de cambiarlos por otras, más adecuados al propósito que supuestamente nos anima.

Hecho este largo aparte, vayamos a la consecuencia de la eliminación de retenciones que, vale aclararlo, nadie le había exigido al gobierno.



Tomala vos, dámela a mí

Aun con retenciones, la devaluación supuso el inmediato incremento de los precios de los alimentos exportables o derivados de productos de exportación, en proporción directa al nivel de devaluación que fue, aunque al ministro Prat Gay le cueste creerlo, del 50%. Tal como no tardó en demostrarse, no era de ninguna manera cierto que los precios tuvieran como referencia el valor del dólar blue.

El resultado fue un primer deterioro del salario que perjudicó principalmente a las personas de menores recursos, habida cuenta que gastan en alimentos una proporción mayor de sus ingresos que quienes tienen más poder adquisitivo. No conforme con eso, trascartón el gobierno redujo las retenciones a la exportación de soja y eliminó las de los demás productos, lo que supone una merma en la recaudación de entre 60 y 75 mil millones de pesos para el año 2016.

“El conflicto terminó”, aseguraron los dirigentes ruralistas, sin advertir que al mismo tiempo se iniciaban otros conflictos. El primero y más evidente para cualquiera, excepto, por lo que puede apreciarse, para un dirigente ruralista tipo, es el que indefectiblemente habría de afectar a varios sectores de la producción agrupecuaria: el automático aumento del 25% del precio del maíz incrementa los costos de producción de los criadores de aves y cerdos, así como los de los feed lots, reduciendo la dudosa ganancia del 17% al parecer obtenida por la eliminación de las retenciones a la exportación de carne vacuna. Es preciso recordar –y sería saludable que lo recordaran los dirigentes ruralistas– que las carnes argentinas no son automáticamente colocadas en el mercado internacional, como suelen serlo el trigo, maíz, girasol o soja, de manera que mediante la exportación el productor no recuperará la porción del mercado interno perdida por el aumento de precio de ese y otros alimentos.

Porque este es el otro detalle: al 50 % de incremento del precio de los alimentos primarios debido a la devaluación, debe sumarse un aumento, promedio, del 15% originado en la eliminación de las retenciones.

Al ser acompañadas estas medidas por la apertura de los mercados, maravillosa panacea que viene destruyendo la producción nacional durante los últimos 200 años, las carnes y alimentos argentinos se ven obligados a competir con sus equivalentes extranjeros, beneficiados en sus países de origen por subsidios e incentivos, sobreacumulados por la retracción del consumo en sus países de origen, e introducidos en nuestro país a precio de dumping.

En los últimos años, el incremento del precio de la carne vacuna hizo retroceder su consumo a expensas del pollo y el cerdo nacionales, que a su vez ahora retroceden a expensas del pollo brasilero y del cerdo europeo.

De no tener el cerebro estragado por su ilimitada ambición y las malas compañías, el ex dirigente de la Federación Agraria y actual senador Alfredo De Ángelis conseguiría recordar el colapso de la industria aviar de Entre Ríos durante la década del 90 originado en los altos costos internos y la introducción de pollos brasileros. Ante esto, si es que se le ocurre algo y no está durmiendo la siesta, se sumará a quienes piden una nueva devaluación… que no hará que reproducir los resultados de la primera.



Una de cal… y otra de cal

Todo lo ocurrido podría haber sido calculado por el almacenero de la esquina si éste siguiera siendo gallego y no chino, pero sus resultados parecieron sorprender al menos a algunos de los funcionarios de la cartera económica, quienes creyeron, o fingieron creer, que el ominoso acuerdo con los fondos buitre traería una tempestad de inversiones, tanto como la devaluación y eliminación de retenciones llevaría a que los exportadores de granos liquidaran los stocks y las divisas acumuladas.

Y en este punto, uno no sabe si son o se hacen.

¿Qué demente invierte en un mercado que se achica y en un país en el que, como es previsible, aumentará la conflictividad social? (Es posible desplumar una gallina sin que chille si se le saca una plumita cada diez minutos, pero no si se le pretende arrancar todo el plumaje de un saque. Otro tanto ocurre con los trabajadores, en especial cuando surgen dirigentes gremiales que, no estando domesticados, no son, precisamente, aves de corral) ¿Y por qué los exportadores van a liquidar todo el stock al ritmo que pretende el gobierno, siendo que aspiran a una nueva devaluación?

Todo lo que ha conseguido Cambiemos fue contraer deuda externa por 30 mil millones de dólares y provocar una, para los funcionarios, “sorprendente" inflación que acabará siendo del 50% anual.

El aumento de los precios, que al parecer pretendería ser demencialmente corregido mediante la libre importación de alimentos y productos industriales, ha hecho desaparecer las ventajas relativas que la devaluación supuso para los exportadores, pero a la vez agudizó los perjuicios que esa devaluación ocasionó al conjunto de la sociedad, mayormente a los trabajadores, comerciantes y pequeños industriales.

Es razonable que los exportadores, los criadores afectados por la libre importación y productores agropecuarios en general, así como los industriales, reclamen una nueva devaluación que les devuelva a los primeros la rentabilidad que creen merecer y a los demás alguna posibilidad de supervivencia, ya que en pocos meses la conducción económica ha conseguido el milagro de dejar a nuestro país en peores condiciones que durante la convertibilidad: al tiempo que se deteriora la capacidad adquisitiva de los salarios, los precios en Argentina vuelven a igualar a los más caros del planeta.

No es difícil predecir qué surgirá de esta combinación.

Por lo pronto, puede decirse que lejos de beneficiar, la política de Cambiemos terminó por aniquilar las posibilidades de mejoría de las economías regionales, excepto en el rubro contrabando o, para decirlo con elegancia, comercio exterior hormiga.

El inconveniente aquí es que, contrariamente a los exportadores, las empresas trasnacionales, los bancos y los especuladores requieren, para seguir haciendo sus negocios tal como lo estableció el señor Martínez de Hoz y lo perfeccionó Domingo Cavallo, de un dólar a valor estable o al menos previsible.

Y el más serio inconveniente es que precisamente es ese sector el que ha tomado el gobierno, de lo que los productores agropecuarios demorarán en comprender el mismo tiempo que demande la recuperación de las neuronas exterminadas por la prédica cotidiana de gurúes económicos y medios de comunicación.

Este conflicto es una bomba de tiempo que habrá de estallar, tarde o temprano, al interior de la alianza gobernante. Y resta ver si uno de los sectores adquiere el suficiente poder como para disciplinar al otro, o si encuentra el modo de hacerlo coparticipar de sus negocios.



Sobre llovido, mojado

En este ya de por sí difícil panorama que el propio gobierno se provocó a sí mismo, el ministerio de Energía, con el explícito aval presidencial, incrementó el precio del gas en boca de pozo --sin que nadie tuviera una idea precisa del costo de producción del fluido--, llevándolo de 2 a 5 dólares el millón de BTU, medida que combinó con la compra a Chile del gas proporcionado por la trasnacional Shell a 6,90 U$S el millón de BTU. Un 53% más caro que los 4,50 que cuesta el gas licuado transportado en barco y a mucho más del doble de los 3 U$S a que lo suministraba Bolivia, cuyas autoridades desmintieron tajantemente los argumentos dados por el ministro para justificar este dislate.

A todo esto, la prestigiosa Fundación Bariloche estimó el costo del millón de BTU en boca de pozo en 1,90 dólares.

La consecuencia práctica de la medida consistió en un tan descomunal como impreciso incremento de las tarifas de gas y luz, habida cuenta que parte de su generación es gasífera. Y como para no quedar fuera de tono, se más que duplicó el costo del servicio de agua corriente, mucho más impreciso y errático si cabe, toda vez que no se tarifa de acuerdo al consumo sino a los metros cuadrados de superficie del bien “consumidor”, que puede tanto usar millones de litros como ninguno.

Según la ilustrativa nota publicada por Claudio Scaletta en el diario Página 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-307101-2016-08-17.html) el aumento del precio del gas en boca de pozo supuso una transferencia anual de recursos a las empresas de unos 45.000 millones de pesos, en lo que tanto podría verse un rasgo de torpeza como las huellas de un negociado.

Para Scaletta, se trataría de ambas cosas. En sus palabras: “El gobierno es torpe y existen a su interior grupos que hacen negocios, pero la clave no está en estos dos puntos” sino en que se trata “junto con la devaluación y la quita de retenciones, del núcleo duro del proyecto económico de Cambiemos” en “la creencia en que las súper ganancias son buenas para las empresas y el desprecio por los efectos sociales del tarifazo”.

La necedad presidencial, que insiste con defender la injustificable y hasta ahora injustificada medida, trata de ser atemperada por sus asesores de imagen, de ahí que Cambiemos haya elaborado una estrategia comunicacional que, combinando campaña publicitaria con operaciones de prensa, trata de convencer a la sociedad de que el aumento de las tarifas resulta inevitable.

La campaña va desde el meneo de advertencias apocalípticas sin fundamento a explicaciones “técnicas” y comparaciones que podrían resultar contraproducentes, toda vez que la población podría tomar consciencia –¡por fin!– de que las tarifas en Argentina de TV por cable, de conexión a Internet y de telefonía celular revistan entre las más elevadas y abusivas del mundo.

Por otra parte, los conceptos de “caro” o “barato” son siempre relativos y deben ser considerados respecto a qué se los compara.

Por su parte, el discurso apocalíptico, el argumento de que sin aumento de tarifas las empresas concesionarias no llevarían a cabo tampoco ahora las inversiones y mejoras que nunca hicieron, resulta sumamente oportuno para enmendar uno de los mayores desastres provocados por el menemismo y al que los gobiernos que lo sucedieron jamás atinaron a encontrarle remedio: la privatización de los servicios públicos, responsabilidad que el Estado jamás debió haber abandonado.

Más allá de los posibles resultados inmediatos, la necesaria discusión acerca de la pertinencia de una modificación tarifaria, es sumamente oportuna toda vez que, de acuerdo a la experiencia, la sociedad se encuentra en condiciones de evaluar las consecuencias del retiro del Estado de aquellas áreas que por su importancia estratégica, económica y social, no pueden ser dejadas en manos de particulares. Como resulta lógico y comprensible, el interés de un particular se centra en el beneficio que pueda obtener de su esfuerzo y su inversión, y carece de la menor relación con los intereses estratégicos del país y con las necesidades de la sociedad.


El suicidio anunciado

Habiéndose introducido en tan peligrosos barriales, el gobierno insiste en seguir chapoteando y confía en los resultados de la manipulación mediática, olvidando que si en ocasiones pueden serle a favorables en materia de opinión, no lo serán en la experiencia práctica, que viene a ser un aspecto algo descuidado de eso que se llama “realidad”. Más allá de la opinión o la ideología impuesta a martillazos mediáticos, el sueldo alcanza o, en su defecto, resulta insuficiente para lo que cada uno cree merecer. Que, por otra parte y por más empeño que pongan los creativos periodistas del grupo Clarín, jamás podrán convencer de resignarse a la austeridad a una sociedad habituada –a través de esos mismos medios– a presenciar, admirar y emular el nivel de consumo de los más pudientes y renombrados.

De igual manera, mediante la reiteración de eslóganes publicitarios, se podrá seguir destruyendo la capacidad de razonamiento de empresarios y comerciantes, pero cuando el alza de los precios reduce las ventas y el incremento de insumos y tarifas vuelve ilusoria la ganancia o, como ya se prevé, provoca pérdidas y descapitalización, hasta el más lobotomizado comprende que lo más conveniente será cerrar el comercio o vaciar la empresa, invirtiendo lo que ha podido salvar en la importación o acaso la timba financiera.

Este es un camino previsible y nadie podrá culpar a un industrial de vaciar su industria, pero el resultado será un aumento del desempleo, una mayor pérdida del poder adquisitivo de los salarios, una más pronunciada reducción del mercado interno y un simultáneo incremento, en el mejor de los casos, de la conflictividad social y, en el peor, del delito, que viene a ser el modo anárquico, individual y desesperado en que se expresa el conflicto social.

Hacia ahí insiste en dirigirse el gobierno, y muy especialmente el presidente, en parte en beneficio de algunos intereses, pero mucho nos tememos que mayormente debido a la intoxicación que provocan las campañas publicitarias destinadas a modelar la opinión de los idiotas. Lo curioso del caso es que vienen a ser esos mismos idiotas quienes promueves tales campañas que acaban intoxicándolos.

El poder judicial lo advirtió a tiempo y tiró al gobierno un salvavidas, que el propio gobierno se empeña en desinflar.Fue así más que grosera la presión sobre la Suprema Corte para que se pronunciara favorablemente a un tarifazo que muy pocos podrán pagar, que producirá el cierre de industrias, el despido de mayor número de trabajadores, un mayor quebranto del comercio, un incremento todavía mayor de la inflación y, consiguientemente, un aumento de las presiones devaluatorias, que de tener éxito, a su vez reproducirían, aumentado, los mismos efectos de estos primeros meses del año.

La Corte no ha cedido del todo las presiones y, en un nuevo intento de salvar al gobierno de sí mismo, postergó la resolución del tema hasta la realización de las audiencias públicas que establece la ley.

El gobierno tendría, así, una nueva oportunidad de corregir su política, lo que, según parece, lamentablemente no hará.

De ahí en más, podrá empezar la cuenta regresiva para un proceso de restauración oligárquica que jamás debió haber comenzado. Pero nada será amable, por así decirlo, y resultará arduo reparar y sobreponerse al daño que estos meses han producido en la estructura social y productiva del país.

Sin ánimo de ser agorero, quien escribe sospecha que el único modo posible de salir del berenjenal en el que Cambiemos se ha y nos ha metido con la eliminación de las retenciones y su insistencia en el error, sea a las trompadas.


sábado, 13 de agosto de 2016

Hoy el post lo hace Teodoro Boot: Las desapariciones del Señor Presidente



Las desapariciones del Señor Presidente

Teodoro Boot

Con demasiada frecuencia el presidente Mauricio Macri y varios de sus colaboradores tienen
desmentir a Natalio Botana, para quien toda persona era respetable a pesar de su investidura. Sin embargo, y contrariamente a lo que piensan los organismos de defensa de los derechos humanos y la mayoría de las organizaciones políticas y sociales, no parece haber sido la entrevista que le concedió a Karla Zabludovsky, corresponsal del sitio BuzzFeed, una de esas ocasiones.

Es verdad que en relación a los desaparecidos por la dictadura el señor presidente usó términos e hizo afirmaciones que con justicia pueden ser consideradas por lo menos desafortunadas, cuando no perversas o aberrantes, pero si se sigue atentamente la entrevista se verá que no fue esa su intención. O, para decirlo con mayor exactitud, la intención de sus asesores.

Ninguno de nosotros quisiera estar en el lugar de esa gente, abocada a un trabajo más insalubre que cavar en las profundidades de un socavón. Créase o no, hay tinieblas peores.

Pero vayamos a la entrevista y su contexto.



En primer lugar, deben observarse los ojos del señor presidente: o bien padece una afección oftalmológica, o no tuvo tiempo de limpiarse las lagañas o se olvidó del Max Factor. Como sea, resulta obvio que fue sorprendido por la periodista al salir de la cama o aun antes. Y si no antes de salir de la cama, seguro que antes de lavarse la cara, más dormido que despierto tal vez debido a los efectos de algún ansiolítico.

El cargo tiene esas exigencias y el cuerpo a veces requiere de mayores periodos de descanso que los que se le conceden a los ciudadanos normales, por decirlo de alguna manera y sin faltar.

El hecho concreto: el presidente estaba con las defensas adormecidas, los reflejos aletargados y las neuronas en off. Pero se ve que trató de despertarse.

Fíjense que arrancó bien: ¿qué importancia tiene discutir acerca del número de desaparecidos? Obviamente, es una cuestión de calidad, no de cantidad, como si se discutiera acerca del número exacto de judíos muertos por los nazis, o de gitanos, o de católicos o si el número de comunistas asesinados en los campos de concentración de Polonia y Alemania Oriental fue superior o inferior al de los asesinados en Siberia. Sería tan absurdo como sostener que los armenios muertos a manos de los turcos no fueron un millón sino 7.954 o si la mayoría falleció violentamente o por hambre. ¿A quién en su sano juicio puede ocurrírsele entrar en tales disquisiciones?

Eso más o menos debe haber explicado el Brain Storm permanente montado por Jaime Durán Barba quien, huelga decirlo, ha prohibido el uso del término disquisiciones, que podría llevar, ahora sí, a disquisiciones sin pie ni cabeza.



Atento al escandalete provocado por un snob iletrado que se las pilla de intelectual y promotor cultural, a quien, a falta de cosa útil para hacer, se le dio por especular acerca de la cantidad de personas desaparecidas aventurando una cifra como quien arroja un dado, el Brain Storm habrá alertado al presidente sobre la inconveniencia de entrar en tan estériles especulaciones, más propias de una peluquera de barrio que de un funcionario gubernamental. Y ¡ni qué hablar!, de un Presidente de la Nación.

Le deben haber dicho algo más, porque para eso son un Brain Storm, pero su excelencia se olvidó. Sus ocupaciones son demasiadas, lo sacaron de la cama, lo vistieron de apuro y, al fin de cuentas, su tarea no es hacer micromanagement, de manera que es comprensible que se olvide de muchas de las recomendaciones del equipo de Durán Barba.

Luego de haber alucinado encontrarse ante una comisión investigadora de sus declaraciones juradas, el presidente contestó lo que, de puro hábito, tiene en la punta de la lengua cuando se le pregunta por números: “No tengo idea, si 30 mil o 9 mil”. No agregó “Pregúntele a mi contador”, porque ahí se acordó y repitió lo que le habían dicho que dijera: “Es una discusión que no tiene sentido”.

Ya volviendo a naufragar en la laguna, recordó que en una de las recorridas a las que lo llevan por esa extraña ciudad que jugó a gobernar unos cuantos meses de los últimos ocho años, había visto una pared con un montón de letritas grabadas. Y en tren de dar mayor énfasis a sus palabras, creyó precisar: “Si son los que están anotados en un muro o si son más”.

Aunque la señorita Zabludovsky tuvo la cortesía de no preguntar “¿Más que qué?, el sistema de pensamiento presidencial había entrado en corto y en su cerebro se formó una burbuja azul que iba virando hacia el violeta cuando explotó.

Tras el “Plop”, el presidente comprendió qué había olvidado las demás recomendaciones del Brain Storm. Y ante los olvidos en el transcurso de un discurso, una entrevista o una mesa examinadora ¿a qué recurre uno? A lo que tiene adentro, al lugar común.

De ahí en más, el presidente ya no fue el presidente sino el vocero del grupo de ex alumnos del Cardinal Newman, de los vecinos del country club, de los socios del Jockey Club, de la directiva de la Sociedad Rural, de las señoras que en ese momento andaban de shopping, de los ejecutivos que hacían after office, de los estudiantes de la UADE, de los forwards del CASI, de los que viven esperando el momento de volver a Miami, de los que sueñan con almorzar con Mirtha Legrand, de los lectores de Clarín y Nación, de los fans de Lanata, Majul y Morales Solá, en fin, de ese viscoso magma que como la baba de los Cazafantasmas habita los subsuelos y entresijos de la sociedad .

En ese mágico momento, las neuronas presidenciales se disolvieron en las de una clase que sigue teniendo el poder económico, comunicacional y cultural del país y que impone su sentido común a un vasto sector social.

Debe comprenderse, la señora Estela de Carlotto, la señora Hebe de Bonafini, la señora Nora Cortiñas, las señoras madres y abuelas, los señores y señoras nietos y nietas, la señora Cristina Fernández de Kirchner, el señor Héctor Recalde, la señora Miriam Bregman, el Centro de Estudios Legales y Sociales, el Partido Obrero, el Frente de Izquierda, la Corriente Sindical Federal, en fin, todos los que se sintieron agraviados por las declaraciones del presidente y lo toman por perverso, negacionista, degenerado, cómplice de la dictadura y etcétera etcétera, deben comprenderlo y compadecerlo, deben comprender que el señor presidente no habló por sí mismo sino que por su boca lo hizo esa clase social, que es sobre la que debería ponerse el foco.

Una clase, un sector social, es algo mucho más serio e importante que un presidente. He ahí la gravedad del hecho. No en un desliz, en un fallo de la memoria, una disolución neuronal (pasajera, claro) del señor presidente.

“Cuando el presidente dijo guerra sucia quiso referirse al terrorismo de Estado", explicó un anónimo integrante del Brain Storm, que agregó: "Dijo lo que dice siempre sobre este tema. Que el que cometió crímenes que los pague. Y nada más".

Cuando el presidente leyó las declaraciones de su asesor, quedó muy desconcertado, tratando de recordar cuándo diablos habrá dicho eso que dice siempre.

La memoria suele jugarnos malas pasadas. Ese es el contexto, esa es la verdad de la milanesa. Y por eso debe disculparse al señor presidente, que al fin de cuentas no hizo otra cosa que hablar por boca de ganso.



sábado, 16 de julio de 2016

Los números de Ricardo



Recién vemos que en Twitter la consultora Ricardo Rouvier y Asociados publica su última encuesta en Twitter acerca de la intención de voto a senador por la PBA, una elección cuya fecha se encuentra aun muy muy lejos pero nos sirve para comentar los resultados de la consulta.


De la ficha técnica solo tenemos que son 800 casos telefónicos y fue realizada entre el 4 y el 8 de julio.

El comentario de la consultora en el tweet que incluye la imagen es: "En la Prov. de Bs As, el voto panperonista se fragmenta ante un escenario de amplia oferta electoral para Senador", un voto que si la aritmética fuera válida y si en ese voto se incluyera el caudal de Sergio Massa, daría una cifra electoral arrolladora y que es uno de los argumentos, o el principal argumento, de quienes quieren sellar la unidad con la fuerza del tigrense, algo que por ahora se encuentra muy lejos de concretarse.

Llama la atención la falta de referentes PRO en la grilla de candidatos expectantes. De Cambiemos solo aparece Elisa Carrió bastante lejos de ser carta de triunfo y habiendo comenzando su campaña por la candidatura como ella sabe hacerlo: denunciando al gobierno de Vidal en el area de seguridad y amenazando con prender el ventilador y llevarse puesto medio gabinete provincial si desde el PRO le bochan su candidatura.

Entre los posibles candidatos que la encuesta menciona se encuentran dos que su eventual meta no sería una banca en el Senado sino encabezar la boleta de candidatos a diputados: Julián Dominguez quien se encuentra caminando junto a Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer que viene consolidando su acuerdo con Sergio Massa y renovaría su banca junto con el FR.


Números para empezar a orejear las próximas elecciones.




sábado, 25 de junio de 2016

Hoy el post lo hace Eva Cabrera: Parque Saavedra. Esta tarde.


La querida compañera Eva Cabrera, captó estas imágenes hoy en Parque Saavedra de La Plata cuando  Martín Sabbatella vino a hablar en una de las Plazas del Pueblo.







Para no hacer de mi ícono pedazos,
Para salvarme entre únicos e impares,
Para cederme un lugar en su parnaso,
Para darme un rinconcito en sus altares.
Me vienen a convidar a arrepentirme,
Me vienen a convidar a que no pierda,
Mi vienen a convidar a indefinirme,
Me vienen a convidar a tanta mierda.
Yo no sé lo que es el destino,
Caminando fui lo que fui.
Allá dios, que será divino.
Yo me muero como viví.
(...)
Dirán que pasó de moda la locura,
Dirán que la gente es mala y no merece,
Más yo seguiré soñando travesuras
(Acaso multiplicar panes y peces).